Está claro que a todos, de una manera o de otra, nos afecta la crisis. Y todos tendemos a pensar que el sector en el que nos desenvolvemos es el que más está sufriendo. Sin embargo, hay datos para pensar que el periodismo es uno de los que más está acusando la difícil coyuntura. Hace unos días, la Asociación de la Prensa de Madrd publicada su
'Informe de la Profesión Periodística', que recoge algunos datos demoledores. Según las cifras del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en septiembre de 2012 había 13.383 personas que demandaban un empleo como periodista en
primera opción, frente a los 11.079 del mismo mes del ejercicio anterior. Y hay 10.549 personas registradas como periodistas, frente a los 8.520 de un año antes. Es decir, que
el paro en el sector ha crecido un 20%, afectando a más de 2.000 personas. Además, desde mediados de 2008 han cerrado casi 200 medios de comunicación y se han destruido casi 6.400 empleos periodísticos -no sólo periodistas-. Y
aún hay varios ERE que pondrán próximamente pondrán en la calle a otros 3.000 trabajadores.
Los motivos que subyacen bajo esta situación son varios. En primer lugar, nos encontramos con la crisis. Respecto a esto, hay poco que decir. Pero el periodismo tiene otro problema de fondo mucho más serio. El más importante,
encontrar su modelo de negocio. Se trata de un sector que, desde que tengo memoria, siempre se ha dicho que está en crisis. Pero ahora es muy real y mucho más profunda de lo que se puede ver en su epidermis. El contenido de pago frente a lo gratuito, el papel frente a lo digital, la narración lineal y estática frente al
transmedia y el entrelazamiento de contenidos... Y esto lo unimos a una banalización de los contenidos y al
desinsteŕes por el periodismo de calidad. Total, que se junta el hambre con las ganas de comer y lo pagamos todos: usuarios, anunciantes, editores y periodistas.
Pero voy a hablar sólo de la parte que me toca, centrándome en la avalancha de despidos que sufrimos. Y éstos son sólo los ejemplos más notorios. En primer lugar hay que hablar del
ERE de El País, el más relevante por su repercusión mediática. El que fuera el diario más importante de España y auténtica referencia en
Europa,
ha anunciado un ERE que se carga a 129 trabajadores, casi un tercio de su
plantilla. Este caso es especialmente 'sangrante' porque los 'premiados' se enteraron
a través del correo electrónico. Y entre los empleados despedidos hay profesionales con una larguísima trayectoria dentro del grupo, como el corresponsal de guerra Ramón Lobo o el periodista Javier Valenzuela. El presidente de Prisa y El País,
Juan Luis Cebrián, dijo que "
no podemos seguir viviendo tan bien". Lo dice él,
que
cobró 13,2 millones de euros el año en que su grupo perdió más de 450 millones. La empresa argumenta que quiere reducir la edad media de la plantilla.
Lo que se traduce en que se quiere abaratar la nómina de quienes
trabajan allí. Y también se liquidan las delegaciones territoriales, que
elaboran los cuadernillos de información local. Y para los trabajadores no afectados por el ERE, también han llegado las 'rebajas', pues parece que
se pretende reducir los salarios un 10%-15%. A esto se añade que pocos
días antes se conocía el
despido de otros 90 profesionales en Cinco Días
-segundo ERE en año y medio-,
Prisa Revistas y
Prisa Brand Solutions. Y
en junio salían 200 personas de Cadena Ser. Sin olvidar que en 2010 se
vendió Cuatro a Telecinco y se cerró CNN+, mientras que
en 2008 desmanteló Localia, echando
más de 250 personas. Pero lanza Huffington Post,
ese invento del 'periodismo ciudadano y colaborativo'. Es decir, donde
no se paga a quienes escriben...
La ruina de las públicas...
También es preocupante el caso de
RTVE, donde ya se produjo una 'limpia' en 2007.
Las prejubilaciones y el ERE de aquel año
afectaron a
4.150 empleados, un 44% del total de su plantilla,
llevándose por delante a figuras tan reconocidas como Rosa María Calaf,
José Ángel de la Casa, Paco Montesdeoca o José Antonio Maldonando, entre
otros. Pero lo peor es que tal vez se esté preparando
otro ajuste que se podría saldar con alrededor de
1.800 nuevos despidos, según CC.OO. Eso sin olvidar los ceses selectivos de hace algunos
meses, que dejaron en la calle a periodistas tan relevantes como Ana Pastor,
Juan Ramón Lucas o Toni Garrido.
Y vamos con las cadenas públicas
autonómicas, que hay
mucha tela que cortar. Ahora estamos inmersos en plena confrontación en el seno de
Telemadrid. El
ERE presentado por la cadena en diciembre, pergeñado desde hace años por Esperanza Aguirre y por fin ejecutado por Ignacio González,
liquidará a 925 de sus 1.170 trabajadores. Ahí es nada, 4 de cada 5 trabajadores. Lo curioso -no tanto, en realidad- es que
el ERE no afecta a los directivos -jefes, directores, subdirectores y presentadores de programas-. Algunos de ellos,
con unos sueldos más que dignos. A pesar del aligeramiento de costes que supone este ERE, parece difícil vender la cadena, pues se antoja complicado encontrar un comprador capaz de afrontar la adquisición. Parece que la parrilla de Telemadrid quedará compuesta por tres informativos, reposiciones y producción ajena. Conociendo como funcionan estas cosas en nuestro país, lo normal es que los programas que se externalicen
se adjudiquen a productoras afines al gobierno de turno. La radio es otra cosa, pues el espacio radioeléctrico es escaso y las frecuencias en las ondas son un bocado jugoso para otras emisoras. Ahí la venta sería más factible. Pero todo esto son especulaciones. Habrá que esperar a que vayan evolucionando los acontecimientos, cómo se desarrolle el conflicto con los sindicatos y, sobre todo, a que el Gobierno autonómico 'enseñe la patita' y muestre por dónde va.
Tampoco está nada mal el
ERE de Canal 9 el pasado verano, que se 'ventila'
casi a 1.200 trabajadores, más del 70% de su plantel. Sin embargo, el expediente ha quedado en suspenso momentáneamente. Dando una muestra más de su mala gestión, Radio Televisión Valenciana (RTVV) ha parado el proceso porque
no tiene fondos para las indemnizaciones.
7RM, la autonómica murciana, corrió la misma suerte.
Sólo han quedado 14 de sus 264 trabajadores después de que el Gobierno de la comunidad anunciara la privatización de la cadena. Será la primera que pase a manos privadas.
La cosa no acaba ahí. Algunos trabajadores de
TV3 recibieron este verano la filtración de un
correo electrónico con los cálculos de lo que costaría realizar un ERE. La ERC preelectoral denunciaba que el
ERE podría afectar a unas 680 personas, es decir, algo más de un cuarto de la plantilla de Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Ya se han producido los algunos
paros parciales en defensa de la cadena y para evitar la externalización. Mientras tanto, en RTPA, la televisión asturiana, se ve envuelta en
múltiples procesos judiciales que denuncian una estructura laboral fraudulenta, despidos improcedentes y cesiones ilegales. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha dado la razón a los trabajadores en una veintena de despidos improcedentes, pero la televisión ha preferido pagar las indemnizaciones antes que readmitirlos.
...y también las privadas
Volviendo a la empresas privada,
Unidad Editorial despidió a 142 trabajadores de El Mundo en primavera de 2012. Pero los reajuste del grupo, editor de cabeceras como Marca, Expansión o Telva, no concluyeron ahí. En otoño,
anunció otro ERE que significaba el despido
algo menos de cien empleados. Esta cifra es una cantidad bastante inferior a los 143 despidos anunciados inicialmente, gracias a que alrededor de medio centenar de personas se sumaron al plan de bajas voluntarias promovido por el grupo. Los despidos han alcanzado a unidades de negocio como
Diario Médico, Telva, Radio Marca, Marca, Marca.com, Expansión y a la propia estructura del grupo. Y no hay que olvidar que Unidad Editorial ya
cerró la televisión Veo7 en verano de 2011. Esto pudo suponer alrededor de unos
100 despidos.
Tampoco estuvo nada mal el
ERE de Grupo Intereconomía el pasado verano, que dejaba sin empleo a
160 personas. De
Intereconomía Corporación salieron
68 personas, otras
44 de La Gaceta y
12 de Business TV, a las que habría que sumar los despidos de
otras 40 trabajadores entre la plantilla de
Radio Intercontinental y otras pequeñas empresas del grupo. Lo malo es que no tiene dinero para pagar las indemnizaciones, por lo que
tendrá que recurrir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).
Y también es reciente el
ERE de extinción de ABC Punto Radio, que supondrá el despido de todos sus trabajadores,
más de 100 personas. El grupo
Vocento ha decidido alquilar sus postes a la Cope y dejar de emitir.
El comunicado leído por los trabajadores en antena no tiene desperdicio. No hay que olvidar que el grupo ya presentó un ERE en 2009 para
despedir a 238 trabajadores del diario ABC, casi la mitad de su plantilla. A la par,
ha ido desmantelando su red de diarios locales. Y a punto estuvo de liquidar la agencia
Colpisa. Presentó un ERE que contemplaba el
finiquito de sus 27 trabajadores, pero alcanzó un
acuerdo de reducción salarial que salvó
in extremis el futuro de la agencia. Además, el pasado verano
cerró la versión en papel del diario Qué!, manteniendo la versión online y al personal que trabaja para sacarla adelante. En 2009 ya
había despedido a más de 100 empleados de este periódico, que es un 'cadáver' más que queda en el 'cementerio' de la prensa gratuita, donde también yacen
ADN y
Metro. Sólo resiste
20 Minutos, aunque su plantilla tampoco se mantiene incólume, pues
el grupo despidió a 34 personas el pasado verano y cerró siete de sus quince delegaciones regionales.
Aunque quede algo lejano en el tiempo, no se puede dejar de mencionar el ERE de
Zeta, uno de los más 'gordos' que se han producido, ya que
el grupo despidió a 442 personas en 2009, alrededor de una quinta parte de su nómina total.
Y para terminar, otro medio que está 'en el alero'. Hace escasos días,
Diximedia comunicaba un
ERE de extinción para el cierre de la revista Capital. Sin embargo,
parece que la cabecera va a seguir adelante tras la compra por parte de un grupo de inversores vinculados a Gestiona Radio. Diximedia además es propietario de
Lainformación.com, también
inmerso en un proceso de ajustes y despidos. Y
podría haber más salidas en breve.
Son muchos despidos pero sólo suponen una muestra de lo que está pasando. En el sector hay muchísimos pequeños medios que han ido cerrando o que lo están pasando muy mal para sobrevivir. Y raro es el medio en el que no ha habido ya despidos o recortes salariales. Éste es el panorama.
Por si acaso, voy a ver si aprendo a tallar la madera o algo así.