La oportunidad surgió en la última Feria Alimentaria de Barcelona. El representante de un distribuidor suizo se acercó a los responsables de Pastoret y les propuso llevar su producto al país helvético. Dicho y hecho. En poco tiempo, sus yogures y productos lácteos se vendían también en Austria, Dinamarca, República Checa, Suecia y Finlandia. Y prepara su próximo desembarco en Francia y Reino Unido. En cualquier caso, su negocio de exportación todavía está despegando, ya que actualmente no supone más del 5% de sus ventas totales.
| Xavier Pont, gerente de Pastoret. Foto: Rosmi Duato |
La compañía surgió como una pequeña empresa familiar, dedicada a producir mató, un queso fresco tradicional catalán. Fue creciendo poco a poco y en 2010 montó una nueva factoría, lo que supuso un gran salto cuantitativo. Ahora procesa 35.000 litros de leche al día, dando salida a 300.000 unidades diarias.
La compañía esperaba cerrar el ejercicio 2013 con una facturación de 13 millones de euros, casi un 40% más que el año anterior. Y en 2017 confía alcanzar unos ingresos de 17 millones, impulsada por su consolidación en el mercado nacional y la expansión internacional. De hecho, Pastoret prevé que una cuarta parte de sus ventas provenga de la exportación en apenas tres años.
Si quieres conocer más a esta empresa, puedes consultar el reportaje publicado en Emprendedores. Y si conoces algún otro ejemplo de empresa española que esté siendo capaz de 'vender hielo a los esquimales', cuéntamelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario