Aunque el equipo ha ido de más a menos, no debemos olvidar que el año pasado fue horrible para el club, llegando a perder la categoría por primera vez en sus 65 años de historia. Sin embargo, esta temporada ha podido volver a disputar la máxima competición. El club fue invitado por la propia ACB, dado que C.B. Canarias, el equipo que debía ocupar su lugar al ganarse el derecho al ascenso en la liga LEB Oro -la 'segunda división'-, no pudo afrontar el compromiso económico -canon de entrada en ACB y fondo de ascensos y descensos- necesario para ello. Paradójicamente, ese mismo equipo finalmente ha podido disputar la máxima competición al beneficiarse de las dificultades económicas de otro club de ACB, Lucentum Alicante, al que compró su plaza por un precio inferior al canon oficial. De igual modo, el otro equipo que mereció el descenso por su resultado deportivo, C.B. Valladolid, también ha jugado este año la liga ACB. Esto se debe a que el otro equipo que había obtenido el ascenso, Menorca Bàsquet, tampoco fue capaz de reunir el dinero necesario para el fondo de ascensos y descensos y, lo que es peor, anunció su desaparición.
Competición desvirtuada
Al margen de que este año Estudiantes haya hecho mejor las cosas en el plano deportivo, lo que acabo de explicar, esta maraña legal y financiera, es precisamente una de las claves para la notable recuperación durante la presente temporada. La competición está totalmente desvirtuada porque lo económico se ha superpuesto a lo deportivo.
Hace poco tiempo, entrevistaba a Juan Francisco García, actual presidente del Estudiantes, con motivo de un reportaje que preparo sobre sociedades que han logrado salir de una situación de concurso de acreedores. El equipo madrileño solicitó el concurso en 2011, logrando el convenio de acreedores un año después. Quien quiera saber más sobre ello, que se espere al reportaje en Emprendedores. En esa charla, García me explicaba algunos de los motivos que llevaron al Estudiantes a esta situación. Cabe recordar que el club fue premiado en 2004 por la revista Actualidad Económica por su buena gestión. Este galardón reconocía su innovación por el desarrollo de actividades complementarias como, por ejemplo, la creación de su club de negocios. Es decir, que hace menos de 10 años se mostraba como ejemplo. Estudiantes ha buscado la manera de generar ingresos con múltiples iniciativas, como la oferta de servicios de medicina deportiva, la puesta en marcha de un colegio, la organización de campus de baloncesto...
Entonces, ¿qué ha pasado? ¿Se ha despilfarrado el dinero? Quien siga un poco este deporte, sabrá que Estudiantes no es un equipo que haga grandes fichajes. Más bien lo contrario. Puede que haya acertado más o menos en la incorporación de jugadores y entrenadores o que haya tenido que pagar más de un finiquito por el despido de algunos de ellos. Pero eso, por sí sólo, no justifica la situación. Hay un problema que hunde sus raíces más profundamente.
'Futboleros', subvencionados y patrocinados
Como explicaba el presidente, si mirásemos la lista de equipos ACB, veríamos que ninguno logra cuadrar presupuesto sólo con su actividad deportiva. Las secciones de baloncesto de F.C. Barcelona y Real Madrid C.F. viven gracias al gasto a fondo perdido de dichos clubes de fútbol. Especialmente sangrante es el caso del Barça. Ya en 2011, su vicepresidente económico declaraba que generaba 5,5 millones de ingresos... ¡y 30,3 millones de gastos! Luego están los equipos que reciben la inyección económica de entidades financieras -Caja Laboral/Laboral Kutxa, Caja San Fernando/Cajasol, Unicaja-. Y finalmente, los que reciben subvenciones de las administraciones públicas -ayuntamientos, diputaciones provinciales y comunidades autónomas-, que son casi todos, aunque unos más -mucho, mucho más- que otros. Además, hay equipos que cuentan con el apoyo de un mecenas que cuadra la caja a final de año, como Juan Roig -sí, el de Mercadona- en Valencia Basket, que pone alrededor de 6 millones de su bolsillo cada temporada. Por otro lado, durante la época de la 'burbuja inmobiliaria' llegaron constructoras como Akasvayu a Gerona o Llanera a Menorca. En el caso del equipo gerundense, la empresa, tras formar un equipo de relumbrón, no puedo sostener la deuda, haciendo desaparecer el equipo después de 20 años en ACB. Quedo como club de base. A Menorca Bàsquet le pasó algo parecido. Como veíamos antes, tras una breve estancia en ACB -de 2005 a 2009-, acabó desapareciendo después de años en LEB Oro. A pesar de ganarse el derecho a ascender, su débil situación económica le impidió afrontar los pagos necesarios y acabó por echar el cierre.
| Foto: Plantilla Akasvayu Girona 05/06. Fuente: Marca |
A la espera de ver cómo se resuelve todo esto quedan Bàsquet Manresa y Gipuzkoa Basket, descendidos este año. Si alguno de los equipos en problemas no puede jugar en la máxima competición, optarán a esa plaza. Un lío, vamos.
Una competición deficitaria
¿Qué quiero explicar con todo esto? El asunto mollar de este post es que la ACB es una competición en la que todos los equipos son deficitarios. Y su capacidad de competir viene determinada por la cantidad de recursos ajenos a la actividad deportiva que sean capaces de reunir.
Cuando la crisis ha golpeado a todos -cajas de ahorros, administraciones públicas, patrocinadores...-, los equipos han tenido que apretarse el cinturón y gastar sólo el dinero que realmente tienen. El Lucentum Alicante hizo una muy buena campaña la temporada pasada, pero acabó vendiendo su plaza en ACB y este año ha jugado la LEB Oro. ¿Pero y si hubiera gastado sólo el dinero que realmente tenía? Quizá hubiese acabado en el puesto de Estudiantes o Valladolid, bajando por deméritos deportivos. O dicho del revés, si los dos equipos que descendieron el año pasado hubieran gastado dinero con la misma alegría que los alicantinos, quizá hubieran peleado por entrar en play off.
La crisis ha tenido consecuencias. La más evidente, una mayor igualdad en la competición. Esto ha permitido que equipos como Estudiantes u Obradoiro -que este año ha disputado por primera vez unos play off- puedan competir con todo el mundo. O casi. Real Madrid y Barça siguen haciendo valer sus privilegios como secciones de equipos de fútbol. Y si el equipo catalán no ha estado a mayor altura ha sido simplemente por la cantidad de lesiones que ha sufrido a lo largo del año. En cualquier caso, parece que se ha agrandado la brecha entre estos dos equipos y el resto de participantes. Por el contrario, el Baskonia, un equipo que tradicionalmente ha peleado por los títulos y suculentamente subvencionado por las administraciones, ha quedado apeado en cuartos de final por el CAI Zaragoza, uno de los 'históricos' de este deporte que vuelve a estar donde le corresponde.
En el caso particular de Estudiantes, consiguió que su plan de viabilidad convenciera a los acreedores y logró salir de esa difícil situación. Pero esto implica mirar mucho más cada euro. Y lo primero que se ha hecho ha sido volver a los orígenes y 'tirar de cantera'. Este año, la primera plantilla ha contado con 4 jugadores -Granger, Clark, Nogueira y Fernández- formados en las categoría inferiores. Y el equipo se ha reforzado en momentos puntuales con otros canteranos -Vicedo, Guerra, Brizuela y Kyzlink-. Se da la curiosa circunstancia de que en el último derby madrileño hubo once canteranos estudiantiles, tres de ellos en las filas del vecino (Reyes, Suárez y Rodríguez). En este aspecto, Estudiantes es un club muy especial. Incluso los entrenamientos del equipo ACB se planifican dependiendo de si las instalaciones están ocupado por los chavales o los alumnos del Ramiro de Maeztu, pues el equipo está plenamente imbricado con el centro educativo. Los extranjeros que llegan al equipos 'alucinan' cuando ven cómo funciona su cantera. Eso no se compra con dinero. Y por sus categorías inferiores han salido jugadores NBA como Fernando Martín o Sergio Rodríguez.
| Foto: Cantera y primer equipo 2011. Fuente: Club Estudiantes |
Edito: Una vez concluida la temporada, se han confirmado todos los 'funestos' pronósticos que apuntaba: Real Madrid C.F. y F.C. Barcelona se deshicieron con más o menos facilidad de sus rivales y disputaron la final. Y Burgos y Alicante no han conseguido reunir los requisitos para consumar en los despachos el ascenso a ACB que con tanto trabajo se han ganado en las canchas. Así que Manresa y Gipuzkoa Basket permanecerán en la máxima competición.
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