lunes, 24 de diciembre de 2012

Recortes se escribe con ERE

Está claro que a todos, de una manera o de otra, nos afecta la crisis. Y todos tendemos a pensar que el sector en el que nos desenvolvemos es el que más está sufriendo. Sin embargo, hay datos para pensar que el periodismo es uno de los que más está acusando la difícil coyuntura. Hace unos días, la Asociación de la Prensa de Madrd publicada su 'Informe de la Profesión Periodística', que recoge algunos datos demoledores. Según las cifras del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en septiembre de 2012 había 13.383 personas que demandaban un empleo como periodista en primera opción, frente a los 11.079 del mismo mes del ejercicio anterior. Y hay 10.549 personas registradas como periodistas, frente a los 8.520 de un año antes. Es decir, que el paro en el sector ha crecido un 20%, afectando a más de 2.000 personas. Además, desde mediados de 2008 han cerrado casi 200 medios de comunicación y se han destruido casi 6.400 empleos periodísticos -no sólo periodistas-. Y aún hay varios ERE que pondrán próximamente pondrán en la calle a otros 3.000 trabajadores.

Los motivos que subyacen bajo esta situación son varios. En primer lugar, nos encontramos con la crisis. Respecto a esto, hay poco que decir. Pero el periodismo tiene otro problema de fondo mucho más serio. El más importante, encontrar su modelo de negocio. Se trata de un sector que, desde que tengo memoria, siempre se ha dicho que está en crisis. Pero ahora es muy real y mucho más profunda de lo que se puede ver en su epidermis. El contenido de pago frente a lo gratuito, el papel frente a lo digital, la narración lineal y estática frente al transmedia y el entrelazamiento de contenidos... Y esto lo unimos a una banalización de los contenidos y al desinsteŕes por el periodismo de calidad. Total, que se junta el hambre con las ganas de comer y lo pagamos todos: usuarios, anunciantes, editores y periodistas.

Foto:
Pero voy a hablar sólo de la parte que me toca, centrándome en la avalancha de despidos que sufrimos. Y éstos son sólo los ejemplos más notorios. En primer lugar hay que hablar del ERE de El País, el más relevante por su repercusión mediática. El que fuera el diario más importante de España y auténtica referencia en Europa, ha anunciado un ERE que se carga a 129 trabajadores, casi un tercio de su plantilla. Este caso es especialmente 'sangrante' porque los 'premiados' se enteraron a través del correo electrónico. Y entre los empleados despedidos hay profesionales con una larguísima trayectoria dentro del grupo, como el corresponsal de guerra Ramón Lobo o el periodista Javier Valenzuela. El presidente de Prisa y El País, Juan Luis Cebrián, dijo que "no podemos seguir viviendo tan bien". Lo dice él, que cobró 13,2 millones de euros el año en que su grupo perdió más de 450 millones. La empresa  argumenta que quiere reducir la edad media de la plantilla. Lo que se traduce en que se quiere abaratar la nómina de quienes trabajan allí. Y también se liquidan las delegaciones territoriales, que elaboran los cuadernillos de información local. Y para los trabajadores no afectados por el ERE, también han llegado las 'rebajas', pues parece que se pretende reducir los salarios un 10%-15%. A esto se añade que pocos días antes se conocía el despido de otros 90 profesionales en Cinco Días -segundo ERE en año y medio-, Prisa Revistas y Prisa Brand Solutions. Y en junio salían 200 personas de Cadena Ser. Sin olvidar que en 2010 se vendió Cuatro a Telecinco y se cerró CNN+, mientras que en 2008 desmanteló Localia, echando más de 250 personas. Pero lanza Huffington Post, ese invento del 'periodismo ciudadano y colaborativo'. Es decir, donde no se paga a quienes escriben...

La ruina de las públicas...
También es preocupante el caso de RTVE, donde ya se produjo una 'limpia' en 2007. Las prejubilaciones y el ERE de aquel año afectaron a 4.150 empleados, un 44% del total de su plantilla, llevándose por delante a figuras tan reconocidas como Rosa María Calaf, José Ángel de la Casa, Paco Montesdeoca o José Antonio Maldonando, entre otros. Pero lo peor es que tal vez se esté preparando otro ajuste que se podría saldar con alrededor de 1.800 nuevos despidos, según CC.OO. Eso sin olvidar los ceses selectivos de hace algunos meses, que dejaron en la calle a periodistas tan relevantes como Ana Pastor, Juan Ramón Lucas o Toni Garrido.

Foto: Lainformación.com

Y vamos con las cadenas públicas autonómicas, que hay mucha tela que cortar. Ahora estamos inmersos en plena confrontación en el seno de Telemadrid. El ERE presentado por la cadena en diciembre, pergeñado desde hace años por Esperanza Aguirre y por fin ejecutado por Ignacio González, liquidará a 925 de sus 1.170 trabajadores. Ahí es nada, 4 de cada 5 trabajadores. Lo curioso -no tanto, en realidad- es que el ERE no afecta a los directivos -jefes, directores, subdirectores y presentadores de programas-. Algunos de ellos, con unos sueldos más que dignos. A pesar del aligeramiento de costes que supone este ERE, parece difícil vender la cadena, pues se antoja complicado encontrar un comprador capaz de afrontar la adquisición. Parece que la parrilla de Telemadrid quedará compuesta por tres informativos, reposiciones y producción ajena. Conociendo como funcionan estas cosas en nuestro país, lo normal es que los programas que se externalicen se adjudiquen a productoras afines al gobierno de turno. La radio es otra cosa, pues el espacio radioeléctrico es escaso y las frecuencias en las ondas son un bocado jugoso para otras emisoras. Ahí la venta sería más factible. Pero todo esto son especulaciones. Habrá que esperar a que vayan evolucionando los acontecimientos, cómo se desarrolle el conflicto con los sindicatos y, sobre todo, a que el Gobierno autonómico 'enseñe la patita' y muestre por dónde va.

Tampoco está nada mal el ERE de Canal 9 el pasado verano, que se 'ventila' casi a 1.200 trabajadores, más del 70% de su plantel. Sin embargo, el expediente ha quedado en suspenso momentáneamente. Dando una muestra más de su mala gestión, Radio Televisión Valenciana (RTVV) ha parado el proceso porque no tiene fondos para las indemnizaciones. 7RM, la autonómica murciana, corrió la misma suerte. Sólo han quedado 14 de sus 264 trabajadores después de que el Gobierno de la comunidad anunciara la privatización de la cadena. Será la primera que pase a manos privadas.

La cosa no acaba ahí. Algunos trabajadores de TV3 recibieron este verano la filtración de un correo electrónico con los cálculos de lo que costaría realizar un ERE. La ERC preelectoral denunciaba que el ERE podría afectar a unas 680 personas, es decir, algo más de un cuarto de la plantilla de Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Ya se han producido los algunos paros parciales en defensa de la cadena y para evitar la externalización. Mientras tanto, en RTPA, la televisión asturiana, se ve envuelta en múltiples procesos judiciales que denuncian una estructura laboral fraudulenta, despidos improcedentes y cesiones ilegales. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha dado la razón a los trabajadores en una veintena de despidos improcedentes, pero la televisión ha preferido pagar las indemnizaciones antes que readmitirlos.

...y también las privadas
Volviendo a la empresas privada, Unidad Editorial despidió a 142 trabajadores de El Mundo en primavera de 2012. Pero los reajuste del grupo, editor de cabeceras como Marca, Expansión o Telva, no concluyeron ahí. En otoño, anunció otro ERE que significaba el despido algo menos de cien empleados. Esta cifra es una cantidad bastante inferior a los 143 despidos anunciados inicialmente, gracias a que alrededor de medio centenar de personas se sumaron al plan de bajas voluntarias promovido por el grupo. Los despidos han alcanzado a unidades de negocio como Diario Médico, Telva, Radio Marca, Marca, Marca.com, Expansión y a la propia estructura del grupo. Y no hay que olvidar que Unidad Editorial ya cerró la televisión Veo7 en verano de 2011. Esto pudo suponer alrededor de unos 100 despidos.

Tampoco estuvo nada mal el ERE de Grupo Intereconomía el pasado verano, que dejaba sin empleo a 160 personas. De Intereconomía Corporación salieron 68 personas, otras 44 de La Gaceta y 12 de Business TV, a las que habría que sumar los despidos de otras 40 trabajadores entre la plantilla de Radio Intercontinental y otras pequeñas empresas del grupo. Lo malo es que no tiene dinero para pagar las indemnizaciones, por lo que tendrá que recurrir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).

Y también es reciente el ERE de extinción de ABC Punto Radio, que supondrá el despido de todos sus trabajadores, más de 100 personas. El grupo Vocento ha decidido alquilar sus postes a la Cope y dejar de emitir. El comunicado leído por los trabajadores en antena no tiene desperdicio. No hay que olvidar que el grupo ya presentó un ERE en 2009 para despedir a 238 trabajadores del diario ABC, casi la mitad de su plantilla. A la par, ha ido desmantelando su red de diarios locales. Y a punto estuvo de liquidar la agencia Colpisa. Presentó un ERE que contemplaba el finiquito de sus 27 trabajadores, pero alcanzó un acuerdo de reducción salarial que salvó in extremis el futuro de la agencia.  Además, el pasado verano cerró la versión en papel del diario Qué!, manteniendo la versión online y al personal que trabaja para sacarla adelante. En 2009 ya había despedido a más de 100 empleados de este periódico, que es un 'cadáver' más que queda en el 'cementerio' de la prensa gratuita, donde también yacen ADN y Metro. Sólo resiste 20 Minutos, aunque su plantilla tampoco se mantiene incólume, pues el grupo despidió a 34 personas el pasado verano y cerró siete de sus quince delegaciones regionales.

Aunque quede algo lejano en el tiempo, no se puede dejar de mencionar el ERE de Zeta, uno de los más 'gordos' que se han producido, ya que el grupo despidió a 442 personas en 2009, alrededor de una quinta parte de su nómina total.

Y para terminar, otro medio que está 'en el alero'. Hace escasos días, Diximedia comunicaba un ERE de extinción para el cierre de la revista Capital. Sin embargo, parece que la cabecera va a seguir adelante tras la compra por parte de un grupo de inversores vinculados a Gestiona Radio. Diximedia además es propietario de Lainformación.com, también inmerso en un proceso de ajustes y despidos. Y podría haber más salidas en breve.

Son muchos despidos pero sólo suponen una muestra de lo que está pasando. En el sector hay muchísimos pequeños medios que han ido cerrando o que lo están pasando muy mal para sobrevivir. Y raro es el medio en el que no ha habido ya despidos o recortes salariales. Éste es el panorama.

Por si acaso, voy a ver si aprendo a tallar la madera o algo así.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Mercadona: ¿lo amas o lo odias?

He de reconocer que el modelo de Mercadona me admira y me rechina casi a partes iguales. Un día te levantas y lees una noticia sobre los datos económicos de alguno de sus interproveedores, que crecen año tras año y contra viento y marea. En ese momento piensas "Roig es un genio". Pero al día siguiente, vas al súper, buscas un producto en concreto, no lo encuentras y te vuelves a casa cabreado y maldiciendo su estrategia casi de economato soviético.

Creo que se podría resumir en que me fascina desde el punto de vista económico mientras que me ofrece luces y sombras como consumidor y como trabajador.

Juan Roig, presidente de Mercadona
Empecemos por lo bueno. No hace falta ser ningún lumbreras para ver que le va muy bien el negocio. Como anuncia en su propia web, la empresa valenciana facturó 16.448 millones de euros (17.831 millones con IVA) en 2011, un 8% más que en el ejercicio previo; y un beneficio neto de 474 millones (+19%). Ya es la empresa española de distribución con mayor facturación, superando a gigantes como El Corte Inglés (15.778 millones) o Inditex (13.793 millones). Y también creó 6.500 puestos fijos de trabajo, un 40% ocupados por menores de 25 años. Este dato acerca de la edad es especialmente relevante si tenemos en cuenta que uno de los aspectos que potencia la cadena es la creación de una carrera profesional dentro la empresa -se supone que casi todos los puestos vacantes se cubren mediante promoción interna-, la apuesta por la conciliación de vida laboral y empresarial -un mes adicional de baja por maternidad, entrega de los calendarios con un mes de antelación, guarderías en los centros logísticos...-, mejores salarios que en el resto del sector, etc. Al menos sobre el papel, que lo aguanta todo.

Además, concluyó el año pasado con 46 tiendas más (60 aperturas y 16 cierres), para lo que se destinó buena parte de los 540 millones de inversión del ejercicio, que también fueron a parar a la reforma de 39 supermercados y la puesta en marcha de tres nuevos bloques logísticos. Y eso también genera mucho empleo indirecto. Por no hablar de las inversiones que hacen sus proveedores para satisfacer el aumento de demanda de suministro de la cadena.

Por otro lado, la empresa siempre intentar guiar sus decisiones en función de las necesidades del 'jefe', que es como se denomina internamente al cliente en la cadena. Y así consigue estar a la última. Por ejemplo, si el consumidor quiere champú de caballo o crema facial de caviar, lo tiene. Si busca vinagre para su uso en limpieza en el hogar, también.

Pero quizá lo más grande no sea eso. Lo que más me admira es el crecimiento que origina a sus 'interproveedores'. ¿Y qué es eso? Éste es el nombre con el que se denomina a las empresas que producen sus marcas propias (marca de distribuidor -MDD-). A diferencia de otras cadenas, Mercadona no firma acuerdos con fabricantes sólo para que le fabriquen los productos de sus enseñas ('Hacendado' -alimentación-, 'Bosque Verde' -limpieza del hogar-, 'Deliplus' -higiene y estética- o 'Compy' -alimentación animal-, además de las distintas marcas para sus vinos y licores) durante un tiempo determinado. La empresa valenciana establece acuerdos indefinidos, sin fecha límite, de por vida... o hasta que una de las partes decida disolverlo. En tal caso, se planifica un paulatino 'desenganche' -en la jerga usada por la propia cadena-, que permite que la ruptura no sea traumática para ninguna de las partes. Pero pocas empresas osan a 'sacar la patita'. Sobre todo ahora, que las MDD no paran de crecer. Algunas de las que se han atrevido han sido Berioska -fabricante de los productos de cosmética 'Babaria'-, J. García Carrión -que ha dejado de hacerles los zumos y gazpachos-, Ubago -pescado- o Dulcesol -bollería-.

Sin embargo, la mayoría se mantiene a su lado. Y les marcha muy bien. Así, tiene más de un centenar de 'interproveedores' -algunos tan conocidos como Siro o Tarradellas- con los que colabora estrechamente y define una estrategia y política de inversiones a la medida de sus necesidades. Estos fabricantes le permiten desarrollar un modelo de suministro casi just in time, similar al de Inditex. Así puede trabajar con un stockaje corto, produciendo en función de la demanda real, con gran flexibilidad de adaptación a las necesidades del mercado. Además, el ajuste milimétrico de los márgenes permite que la cadena ofrezca sus productos a unos precios casi imbatibles para la competencia.

De esta manera, los 'interproveedores' van creciendo de la mano de Mercadona, aumentando su facturación tanto como ésta lo hace cada año. Muchos de ellos, con incrementos de dos dígitos. Por ejemplo, DAFSA -zumos, gazpachos y horchatas- aumentó sus ventas un 31% en 2011, Siro -galletas, pan de molde, pastas...- creció un 19%, AIADESHA -Helados Alacant- mejoró un 14%, SPB -productos de limpieza para el hogar Bosque Verde- aumentó sus ventas un 12% en 2011, Verdifresh -ensaladas y verduras 'IV gama'- incrementó su facturación un 11%... Y otro buen puñado crecen a buen ritmo pese al entorno de crisis, como Martínez Loriente -carnes-, Korott -higiene y cosmética-, Entrepinares -quesos-, Sovena -aceite de oliva-, Senoble -productos lácteos-, etc. Bajo el paraguas de Mercadona se está muy bien.

Todo esto le ha servido para convertirse en ejemplo internacional de buena gestión. Por ejemplo, en octubre de 2012 se coló en la páginas del prestigioso diario estadounidense 'Wall Street Journal'. Y también se estudia como modelo de éxito en la no menos ilustre Universidad de Harvard.

Entonces, ¿dónde está la parte mala? Empezando por los fabricantes, les somete a una relación asimétrica. Sus proveedores dejan de ser 'de facto' dueños de sus decisiones. Además, al exigir exclusividad, quedan a merced del devenir de un solo cliente. Ahora Mercadona funciona muy bien y no parece que vaya a dejar de hacerlo, ¿pero y si esto ocurre? Además, corta la proyección internacional del productor, ya que la cadena se circunscribe exclusivamente al ámbito nacional. Al menos de momento. Ese es uno de los motivos que propició el 'desenganche' de Berioska. por ejemplo. Pero bueno, nadie pone una pistola en el pecho de los dueños de una fábrica para que firmen una alianza con este supermercado.

En el lado del cliente, se reduce al máximo la capacidad de elección. Normalmente, en Mercadona encontramos las primeras marcas de cada producto y la enseña propia de la cadena. Como decía al principio, casi como en un economato soviético. El estándar de calidad de sus marcas es elevado, pero muchos clientes pueden no estar dispuestos a renunciar a las firmas a las que están acostumbrados. De hecho, los consumidores ya alzaron la voz en 2009, cuando el supermercado valenciano sacó de sus lineales productos de varias marcas Roig tuvo que 'recular' y volver a ofrecerles un espacio en sus anaqueles. Por supuesto, los fabricantes tampoco están muy contentos con su estrategia.

Por último, queda hablar de sus trabajadores. Aunque las condiciones laborales parecen muy favorables, es fácil escuchar en la calle o leer en la red opiniones de empleados que afirman que 'no es oro todo lo que reluce'. Y no cuesta encontrar noticias que hablan de explotación y acoso laboral en el seno de la compañía. También es cierto que en un mastodonte con más de 70.000 empleados, lo raro sería que no hubiera ningún caso de estas características. De hecho, no enlazo ninguna de estas webs de denuncia porque hasta que no pueda corroborarlas por mí mismo, resulten evidentes o sea una conducta generalizada, considero que deben entenderse como rumores o hechos aislados. Y tampoco voy a hablar de la "cultura del esfuerzo", siempre en boca de Juan Roig, porque entiendo que es un 'patinazo'. Cada vez que le escucho hablar sobre ello, tengo la sensación de que nos está llamando vagos a todos y cada uno de nosotros. Todos menos él, claro, que se merece un aumento de sueldo del 73% este año. Cuando se habla de esfuerzo en un país con más de cinco millones de parados, se corre el peligro de 'encender' al personal.

Los argumentos quedan expuestos. ¿Y tú? ¿Amas u odias a Mercadona?

miércoles, 17 de octubre de 2012

Réquiem por el Periodismo (de calidad)

Hace unos días, echando un vistazo en Twitter, uno de mis followed anunciaba que buscaba colaboradores y columnistas para lanzar un diario digital.

Yo, siempre atento a las oportunidades de colaboración (¿enterados, amigos editores, directores y redactores jefe?), mandé un correo presentándome y ofreciendo mis servicios.

Mi sorpresa (no tanta en realidad) fue cuando me dijeron que buscaban gente "amante de la publicidad y el marketing, así como con experiencia" (sic)... pero que el primer año, hasta que no vayan captando publi, no tienen previsto pagar a los colaboradores porque tienen un equipo de redacción.

Descartado. Muy amablemente les expliqué que me dedico al periodismo profesionalmente y que siempre trabajo cobrando, pues entiendo que es la única manera de hacer las cosas garantizando compromiso y seriedad. Por supuesto, les indiqué que pueden llamarme si quieren cuando empiecen a pagar. Esperaré sentado.

Éste es uno de los mayores problemas de nuestra profesión: que a algunos parece que les gustaría que dejara de serlo. Una 'profesión' se considera como tal cuando hay quienes la ejercen 'profesionalmente'. Algo imposible si se trata de amateurs que lo hacen gratis. ¿Y qué rigor puede tener alguien que en realidad no tiene una obligación? Ninguna. A no ser que hablemos de reputadas personalidades que ponen en juego su prestigio o responsables de alguna empresa que colaboran puntualmente o para hacer autopromoción. Pero es algo circunstancial, no un medio de vida. No es profesional. Y eso sin entrar a valorar el modelo propuesto por The Huffington Post, con la controversia que genera la idea de publicar contenidos sin pagar por ello a sus autores y sólo a cambio de visibilidad. ¡Ojo! No defiendo que los contenidos elaborados por aficionados sean peores, sólo que no se les puede exigir lo mismo que a un profesional.

Y llegamos al quid de la cuestión. Cuando no pagas por un trabajo a alguien estás diciendo alto y claro que te importa poco sobre qué se escribe o se habla. Te sirve cualquiera que no meta demasiado la pata, siempre y cuando lo haga de balde. Total, el contenido sólo es el vehículo para enganchar anunciantes. Los editores parecen haber olvidado que la publicidad es algo que acompaña a la información, no al revés.

Si te importa tan poco la originalidad y calidad de contenidos, el medio generalmente acaba siendo un 'corta-pega' de notas de prensa y un refrito de información publicada por otros, con el peligro de acusación de plagio que esto conlleva. Y en los medios online nos encontramos con esos artículos tan habituales del estilo '5 claves para vender una nevera a un esquimal', vacíos de contenido, que no aportan nada y que se leen en diagonal... pero a ver si pillamos a algún anunciante incauto que meta un banner.

Esto perjudica a todos: periodistas, público, anunciantes y, por último, los propios medios. El periodista se queda sin trabajo. El público recibe un contenido de una calidad cada vez peor. El anunciante coloca su publicidad en un medio repleto de información insustancial y falta de calidad, rigor e interés y, por tanto, cada vez con menor difusión. Y el medio acaba pagando su obsesión publicitaria con la degradación de los contenidos que alejan al público y al anunciante... y pone en la calle a más periodistas. Círculo vicioso.

Esa 'oferta' de Twitter fue el detonante tras varios meses en los que hemos visto sucesivos ERE en empresas de comunicación (eso da para otro post). Por otra parte, se me quedaban los ojos como platos cuando veía que Unidad Editorial, propietaria de El Mundo, anunciaba que prepara un código ético acerca del uso de las redes sociales por parte de sus trabajadores, que incluiría la prohibición de participar en las redes sociales en horarios de trabajo si no es con fines exclusivamente profesionales. Está claro que no te puedes pasar el día distraído y sin trabajar, pero eso se ve fácilmente en el desempeño de cada uno y si cumple o no sus objetivos y hace sus tareas. Además,  ¿quién se va a encargar de discernir qué es profesional y qué no? ¿Y qué es un periodista que vive de espaldas al mundo real y que no puede hacer uso de esta herramienta? Yo mismo utilizo un perfil personal de Facebook  para pedir ayuda a mis amigos sobre algunos temas. Además de tener un perfil profesional de Facebook y Twitter.

Así volvemos al argumento de mi primer post. Cuando estudiaba en la Universidad, en Derecho de la Información me explicaron que, además de obtener beneficio como cualquier otra compañía, el objeto principal de una empresa informativa es informar y que tiene una responsabilidad social. Y eso no casa con lo que explicaba antes. Los editores de la mayoría de los medios de comunicación quiere 'producción en masa', periodistas que se dediquen 'apretar tornillos' hasta que suene la campana. Que los medios sean fábricas de noticias 'en serie'. Y para eso no hacen falta excelentes periodistas, sino 'machacas' mediocres que se limiten a no liarla demasiado al hacer 'corta-pega' con las notas de prensa y comunicados oficiales. Y los salarios que se ofrecen guardan relación con el nivel de exigencia solicitado. Necesitan 'peones', pues pagan a 'peones'. Si acaso, tienen algún 'oficial de primera'. A la par, se mide el trabajo en términos cuantitativos y no cualitativos.

Tampoco los periodistas debemos descargarnos de responsabilidad. Nos hemos acomodado al calorcito de la oficina, el correo electrónico, el fax, el teléfono, las fuentes oficiales, la información de agencia, las notas de prensa y los comunicados. Y para muchos el sueño era encontrar un puestecito de oficina, casi como un funcionario o un empleado de banca.

Con todo eso, no es ninguna sorpresa que la profesión del periodista se haya ganado un enorme descrédito en la sociedad. Y eso sin entrar a valorar el papel desempeñado por la 'prensa rosa' en todo ello. Cuando dices que eres periodista, lo primero de lo que te hablan es de Sálvame. Esa es la imagen que tenemos para mucha gente.

Yo voy a seguir apostando por la calidad, el rigor y el esfuerzo en cada uno de mis trabajos. Veremos si esto me sirve para algo o finalmente sucumbo. En cualquier caso, si te pregunta mi madre, dile que soy pianista en un burdel.

Edito: una muestra de la depauperación de la profesión. En el blog de Silvia Cobo se recogen las tarifas que paga EFE a sus colaboradores. Están extraídas de una entrevista a Gervasio Sánchez en 'A vivir...' de la Ser, del 7 de octubre de 2012. ¡7 euros brutos por una noticia! Lo mejor de todo es que, como les debe parecer demasiado, lo recortan un 15%, dejándolo en 5,95 euretes. Vamos, que como tengas que coger el metro (no digo ya un taxi), te sale más caro que quedarte en casa.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

I+D+i...+¿Ex?

Hace ya unos cuantos años que a la 'Investigación+Desarrollo' ('I+D') le 'brotó' una '+i' que venía a completar el concepto con el término 'innovación'. Esta coletilla venía a concretar la 'ecuación', puesto por mucho que investigues y desarrolles, eso no tiene por qué generar nada innovador. Éste era el hecho diferencial que justificaba el cambio.

El desarrollo de la tecnología y la búsqueda de la mayor eficiencia y productividad coadyuvaron a la consolidación de la 'I+D+i' como algo esencial no sólo para el crecimiento de una empresa, sino para su propia supervivencia: avanzar o morir.

Sin embargo, hoy nos encontramos con un panorama muy complicado en nuestro país. Hay muchas empresas que siguen creciendo, por supuesto. Y casi todas tienen en común su preocupación por avanzar. Bien sea para ser más competitivas -mayor productividad, mejores precios...- o para ser cualitativamente superiores a su competencia y desmarcarse de ellos dirigiéndose a un segmento diferente.

Aún así, hay sectores en los que no vale sólo con esto. Se impone la necesidad de la 'I+D+i+Ex', añadiendo la exportación al viejo concepto. Ya hay empresas que se han dado cuenta de que la mejor manera de sortear la crisis de nuestro país es saliendo fuera, como puedes ver en este reportaje sobre empresas 'globalizadas desde la cuna'.No se trata sólo de internacionalizar su negocio, sino poner las miras en un horizonte transnacional ya desde el origen.

Asimismo, en España contamos con un ramillete de compañías enclavadas en sectores tradicionales y que son realmente competentes pero cuyo mercado está lastrado por el 'ladrillo'. Éste es el caso, por ejemplo, de los fabricantes de mobiliario o las empresas azulejeras Ambos son sectores industriales que engloban muchas empresas que gozan de una calidad y reconocimiento fuera de toda duda. Incluso fuera de nuestro país. Su mayor problema quizá sea de dimensión, puesto que la atomización y pequeño tamaño de la mayoría de ellas constituye una barrera -no insalvable, ojo- en un mundo globalizado como el actual.

Lo mismo pasa en otros tantos sectores con gran arraigo, como el vitivinícola, el oleícola, el del calzado, la marroquinería... Y otros no tan tradicionales, como los que puedes ver en los ejemplos recogidos en estos reportajes sobre animaciónvideojuegos, biotecnología, servicios online y también offline... Todos ellos demuestran que tenemos que quitarnos los complejos, levantar la cabeza y, además de hacer cosas nuevas, saber -y querer- venderlas fuera.

Todo ello sin olvidarnos de 'gigantes' tradicionales como Indra, Talgo, Inditex, Repsol-YPF, Santander, Mango, Abengoa, Gamesa, Grifols, ACS, Abertis, Acciona y un largo etcétera. Todas ellas auténticas referencias mundiales en sus sectores.

Además, si el problema para salir fuera es de financiación, siempre se puede buscar el apoyo de distintos organismos oficiales y entidades privadas. Nadie dice que sea fácil, pero no es imposible.

El mundo es muy grande y nos está esperando. ¡A por él!

sábado, 25 de agosto de 2012

'Crowdfunding': ¿Mucho ruido y pocas nueces?

En el último año y medio, rara es la semana en la que no se oye una noticia de algún proyecto basado en crowdfunding -financiación en masa- o alguien menciona este método de financiación por un motivo u otro.

En un momento en el que conseguir financiación no es fácil (aunque se sigue concediendo, como se puede ver en los casos recogidos en este reportaje que realicé para Emprendedores), cualquier alternativa que surja es interesante. Sobre todo ahora que los business angels parecen tener la cabeza escondida bajo sus alas.


Para los que no sepan a qué se refiere este término en inglés, la explicación más sencilla sería decir que responde a una especie de 'micromecenazgo'. La esencia es que la empresa que necesita cierto capital para lanzar su proyecto lo presenta ante las 'masas' ('the crowd': el público, la gente) y éste, si le seduce, realiza una aportación en función de sus posibilidades.

Como contraprestación obtiene una participación en los futuros (y supuestos) beneficios, aunque lo más usual son otro tipo de 'premios', como veremos más adelante. En algunos casos, la financiación queda abierta hasta que se consigue el capital preciso, pero lo más frecuente es que se fije una cifra objetivo y un plazo para conseguirla. Si no se alcanza antes de que concluya éste, se devuelve a los cofinanciadores la cantidad aportada.

¿Y qué es lo que consiguen estos pequeños mecenas? Por ejemplo, si lo que financiamos es una obra teatral, puede que consigamos entradas para el estreno o para un ensayo -incluyendo charla posterior con los artistas-, 'merchandising' (camisetas, tazas...), la banda sonora, etc. Este es el caso de 'Tempestad', de la compañía 'Barco Pirata', que ya ha recaudado 4.800 euros (de los 3.500 euros que necesitaba para montar la obra) a través de la plataforma Verkami.com.


Pero no todos los proyectos son tan modestos (económicamente hablando, claro). Un ejemplo de éxito es la película 'El cosmonauta', de Riot Cinema Collective, que ya ha logrado recaudar más de 300.000 euros por esta vía. A raíz de la retirada de uno de los inversores, se apeló a la generosidad del público con la campaña 'Save The Cosmonaut' en Lanzanos.com. En poco tiempo, reunió más de 130.000 euros, tres veces más de su pretensión inicial. El film será distribuido gratuitamente a través de internet al mismo tiempo que en DVD, televisión y cine. Los interesados pueden invertir y participar en los beneficios de la empresa o bien realizar aportaciones de 2 euros a 50 euros, consiguiendo a cambio el pack de bienvenida, camisetas, pegatinas o un DVD edición limitada. En realidad, funciona casi con una tienda de merchandising. Además, se puede colaborar en las diferentes tareas de la película o ayudar a publicitarla a través de la web colocando sus banners.


En el lado opuesto, una iniciativa que no ha logrado 'levantar' la cantidad necesaria para salir adelante. Gato Salvaje acudió al 'crowdfunding' con el fin de conseguir la financiación precisa para seguir con el desarrollo del videojuego 'AR-K'. La compañía ya ha producido el primer capítulo de la aventura pero necesita 120.000 euros para terminarlo. Se fijó el plazo de un mes para lograrlo (a través de la plataforma Kickstarter.com) pero no alcanzó esa cifra. Los mecenas de 'AR-K' habrían obtenidos recompensas como el propio juego una vez concluido, tazas, camisetas, libros de arte originales, un viaje para conocer a los desarrolladores o aparecer dentro del videojuego. La empresa tendrá que seguir buscando.



Éstos son algunos ejemplos en el terreno nacional, donde lo cierto es que la mayor parte de los casos de éxito son casi siempre proyectos de poca envergadura, que requieren cantidades no muy elevadas y, generalmente, ligados al mundo de la cultura. Por ejemplo, el disco 'Nunca es tarde' de Canteca de Macao (reunió 20.000 euros a través de Lanzanos.com), el desarrollo de la versión digital del periódico 'Diagonal' (19.600 euros, Verkami.com), el proyecto 'Coneixes la cultura catalana?' (8.200 euros, Verkami), la biblioteca virtual #bookcamping (7.600 euros, Goteo.org), el documental 'La sonrisa del nómada' de Biciclown (2.200 euros, Verkami.com)...

En realidad, en muchos casos es más un elemento promocional, que sirve para que algunos medios se hagan eco y hacer un poco de ruido. Y si suena la flauta, pues a ver si aparece alguien que 'ponga la tela'.

Sin embargo, en el panorama internacional la cosa cambia. Hay ejemplos de mucha mayor relevancia, como el proyecto de desarrollo de Pebble, un reloj personalizable y que interactúa con nuestro móvil (reunió ¡10 millones de dólares! a través de Kickstarter), los videojuegos 'Double Fine' y 'Wasteland 2' y (3,3 millones y 2,9 millones de dólares, respectivamente, a través de Kickstarter.com) y la red social de código abierto Diaspora* (200.000 dólares, Kickstarter.com).

¿Es interesante o no? ¿Os parece una vía de financiación complementaria o alternativa?

lunes, 30 de julio de 2012

El periodista 'en serie' te saluda, 'blogomundo'

¿Qué tal todos?

Aquí llega mi 'esperado' desembarco en la 'blogosfera'. Seguro que todos estabais ansiosos por verme llegar y leerme.

En primer lugar, me presento. Soy David Ramos y desde hace siete años ejerzo como periodista independiente. Esto que algunos llaman 'freelance'. No me convence nada el término, pero es lo más sencillo si quieres que te entiendan.

Llegué a este mundo del periodismo freelance casi por obligación y bastante joven, con apenas 25 años. Al principio, como situación coyuntural, después de que me dieran con la puerta en las narices en el medio en el que trabajaba. Pero ya ves, siete añitos ya.

Aquella última experiencia por cuenta ajena es, en gran parte, lo que justifica el nombre de este blog: Periodista 'en serie'.

¿A qué me refiero con esto? Pues al proceso de 'industrialización' de este noble oficio del periodismo. Hoy, los que trabajamos en los medios casi somos como operarios de una cadena de montaje, que replicamos una y otra vez el mismo contenido. Cuando salimos de la oficina -muchas veces no es digna ni de llamarse 'redacción'- vamos ajustando tuercas como Chaplin en 'Tiempos modernos'. Y nuestras 'tuercas' son notas de prensa, noticias de agencia, ruedas de prensa sin preguntas... Lo que Manuel Rivas definió muy acertadamente como 'faxismo'. Eso era en aquel tiempo en el que el fax era un elemento útil.

Esa era la sensación que tenía en aquel trabajo. Así que quizá debería agradecerle el gesto al jefe que no me quiso renovar. Lo haría, pero cuando te largan con 25 años, recién licenciado y siendo consciente de lo que realmente vales y puedes ofrecer... pues no te hace mucha gracia, tengo que reconocerlo. Así que permitidme la mezquindad de seguir sin agradecerle nada.

El problema es que ni siquiera ahora he conseguido quitarme la 'llave inglesa' de la mano. Hay que comer y no queda más remedio que coger algún que otro trabajo de 'machaca'.

Así que, por un sitio tiene que salir lo que me gustaría contar pero no tengo oportunidad de hacer en otro sitio. Este humilde periodista 'en serie' intentará sacar un huequito de vez en cuando para dar rienda suelta a su logorrea -ya ves que pedazo de presentación me ha salido...- y tratar de contar algo interesante.

¿Y qué te voy a contar? Pues asuntos que me hayan llamado la atención, como casos de empresas de éxito, muestras de innovación en el mundo empresarial, técnicas de marketing curiosas o novedosas, comentarios acerca de tendencias de mercado, tecnología... Pero sobre todo, reflexiones que hayan surgido a raíz de la elaboración de alguno de mis reportajes.

¡Espero que nos veamos a menudo!

@david_ramosm