Creo que se podría resumir en que me fascina desde el punto de vista económico mientras que me ofrece luces y sombras como consumidor y como trabajador.
| Juan Roig, presidente de Mercadona |
Además, concluyó el año pasado con 46 tiendas más (60 aperturas y 16 cierres), para lo que se destinó buena parte de los 540 millones de inversión del ejercicio, que también fueron a parar a la reforma de 39 supermercados y la puesta en marcha de tres nuevos bloques logísticos. Y eso también genera mucho empleo indirecto. Por no hablar de las inversiones que hacen sus proveedores para satisfacer el aumento de demanda de suministro de la cadena.
Por otro lado, la empresa siempre intentar guiar sus decisiones en función de las necesidades del 'jefe', que es como se denomina internamente al cliente en la cadena. Y así consigue estar a la última. Por ejemplo, si el consumidor quiere champú de caballo o crema facial de caviar, lo tiene. Si busca vinagre para su uso en limpieza en el hogar, también.
Pero quizá lo más grande no sea eso. Lo que más me admira es el crecimiento que origina a sus 'interproveedores'. ¿Y qué es eso? Éste es el nombre con el que se denomina a las empresas que producen sus marcas propias (marca de distribuidor -MDD-). A diferencia de otras cadenas, Mercadona no firma acuerdos con fabricantes sólo para que le fabriquen los productos de sus enseñas ('Hacendado' -alimentación-, 'Bosque Verde' -limpieza del hogar-, 'Deliplus' -higiene y estética- o 'Compy' -alimentación animal-, además de las distintas marcas para sus vinos y licores) durante un tiempo determinado. La empresa valenciana establece acuerdos indefinidos, sin fecha límite, de por vida... o hasta que una de las partes decida disolverlo. En tal caso, se planifica un paulatino 'desenganche' -en la jerga usada por la propia cadena-, que permite que la ruptura no sea traumática para ninguna de las partes. Pero pocas empresas osan a 'sacar la patita'. Sobre todo ahora, que las MDD no paran de crecer. Algunas de las que se han atrevido han sido Berioska -fabricante de los productos de cosmética 'Babaria'-, J. García Carrión -que ha dejado de hacerles los zumos y gazpachos-, Ubago -pescado- o Dulcesol -bollería-.
Sin embargo, la mayoría se mantiene a su lado. Y les marcha muy bien. Así, tiene más de un centenar de 'interproveedores' -algunos tan conocidos como Siro o Tarradellas- con los que colabora estrechamente y define una estrategia y política de inversiones a la medida de sus necesidades. Estos fabricantes le permiten desarrollar un modelo de suministro casi just in time, similar al de Inditex. Así puede trabajar con un stockaje corto, produciendo en función de la demanda real, con gran flexibilidad de adaptación a las necesidades del mercado. Además, el ajuste milimétrico de los márgenes permite que la cadena ofrezca sus productos a unos precios casi imbatibles para la competencia.
De esta manera, los 'interproveedores' van creciendo de la mano de Mercadona, aumentando su facturación tanto como ésta lo hace cada año. Muchos de ellos, con incrementos de dos dígitos. Por ejemplo, DAFSA -zumos, gazpachos y horchatas- aumentó sus ventas un 31% en 2011, Siro -galletas, pan de molde, pastas...- creció un 19%, AIADESHA -Helados Alacant- mejoró un 14%, SPB -productos de limpieza para el hogar Bosque Verde- aumentó sus ventas un 12% en 2011, Verdifresh -ensaladas y verduras 'IV gama'- incrementó su facturación un 11%... Y otro buen puñado crecen a buen ritmo pese al entorno de crisis, como Martínez Loriente -carnes-, Korott -higiene y cosmética-, Entrepinares -quesos-, Sovena -aceite de oliva-, Senoble -productos lácteos-, etc. Bajo el paraguas de Mercadona se está muy bien.
Todo esto le ha servido para convertirse en ejemplo internacional de buena gestión. Por ejemplo, en octubre de 2012 se coló en la páginas del prestigioso diario estadounidense 'Wall Street Journal'. Y también se estudia como modelo de éxito en la no menos ilustre Universidad de Harvard.
Entonces, ¿dónde está la parte mala? Empezando por los fabricantes, les somete a una relación asimétrica. Sus proveedores dejan de ser 'de facto' dueños de sus decisiones. Además, al exigir exclusividad, quedan a merced del devenir de un solo cliente. Ahora Mercadona funciona muy bien y no parece que vaya a dejar de hacerlo, ¿pero y si esto ocurre? Además, corta la proyección internacional del productor, ya que la cadena se circunscribe exclusivamente al ámbito nacional. Al menos de momento. Ese es uno de los motivos que propició el 'desenganche' de Berioska. por ejemplo. Pero bueno, nadie pone una pistola en el pecho de los dueños de una fábrica para que firmen una alianza con este supermercado.
En el lado del cliente, se reduce al máximo la capacidad de elección. Normalmente, en Mercadona encontramos las primeras marcas de cada producto y la enseña propia de la cadena. Como decía al principio, casi como en un economato soviético. El estándar de calidad de sus marcas es elevado, pero muchos clientes pueden no estar dispuestos a renunciar a las firmas a las que están acostumbrados. De hecho, los consumidores ya alzaron la voz en 2009, cuando el supermercado valenciano sacó de sus lineales productos de varias marcas Roig tuvo que 'recular' y volver a ofrecerles un espacio en sus anaqueles. Por supuesto, los fabricantes tampoco están muy contentos con su estrategia.
Por último, queda hablar de sus trabajadores. Aunque las condiciones laborales parecen muy favorables, es fácil escuchar en la calle o leer en la red opiniones de empleados que afirman que 'no es oro todo lo que reluce'. Y no cuesta encontrar noticias que hablan de explotación y acoso laboral en el seno de la compañía. También es cierto que en un mastodonte con más de 70.000 empleados, lo raro sería que no hubiera ningún caso de estas características. De hecho, no enlazo ninguna de estas webs de denuncia porque hasta que no pueda corroborarlas por mí mismo, resulten evidentes o sea una conducta generalizada, considero que deben entenderse como rumores o hechos aislados. Y tampoco voy a hablar de la "cultura del esfuerzo", siempre en boca de Juan Roig, porque entiendo que es un 'patinazo'. Cada vez que le escucho hablar sobre ello, tengo la sensación de que nos está llamando vagos a todos y cada uno de nosotros. Todos menos él, claro, que se merece un aumento de sueldo del 73% este año. Cuando se habla de esfuerzo en un país con más de cinco millones de parados, se corre el peligro de 'encender' al personal.
Los argumentos quedan expuestos. ¿Y tú? ¿Amas u odias a Mercadona?